Huyendo de arquetipos clásicos, modernos o posmodernos y justo en el territorio donde se funden los adjetivos situaría la obra de Mia Llauder.
Curiosa, lúdica , obsesiva, tenaz, o en definitiva, Mediterránea.
Formalmente hereditaria del caos que provoca la libertad de enfrentarse a la docilidad de la tierra, Ella nos descubre las relaciones del material con si mismo, con la luz y con el espacio, destilado a través del tamiz de la que siente, vive y sufre intensamente. Todo un placer para nuestros ojos.
Miguel Vázquez
Vigo 18 / 7 / 2007